Categorías: Opinión

La falta de educación cívica y ciudadana nos pasó la cuenta

Por Carlos Guajardo Castillo.- Hoy más que nunca, y en el actual escenario político de nuestro país, podemos darnos cuenta de la ausencia de formación ciudadana y/o cívica, al extremo de escuchar una variedad de opiniones de quienes dicen que no saben por quién votar, «ningún candidato me representa» o «son todos los políticos iguales».

Estas frases dejan en evidencia lo poco que hemos hecho desde la educación y la sociedad misma por desarrollar conocimientos, habilidades y actitudes que resulten ser esenciales para una convivencia en democracia. Recién en 2016 fue promulgada la Ley 20.911 que establece el diseño de un Plan de Formación Ciudadana en los establecimientos educativos, tanto para la educación parvularia, básica y media; cuyo principal objetivo radica en brindar los recursos para que el ser humano posea una preparación en aspectos asociados a cívica, teoría política, formación ética y fortalecimiento democrático. En consecuencia, ¿cómo es posible que estemos enfrentando una suerte de polarización en nuestro país?

El sitio web “ciudadanía y escuela”, del Ministerio de Educación, entrega una batería de recursos y buenas prácticas para ser implementadas. Más aún, lo que establece es que dichos contenidos y habilidades se conlleven de manera transversal sobre las distintas asignaturas del currículo escolar chileno, siendo Historia y Geografía, Orientación, Lenguaje y Comunicación una oportunidad para efectuar acciones pedagógicas que se traduzcan en habilidades para debatir, desarrollar un pensamiento crítico y democrático. Todos estos aspectos parecieran quedar en «letra muerta» de la ley, sin siquiera producirse acciones que aludan a temas tan presentes en la contingencia nacional e internacional. ¿Nos interesa tener un país que conviva desde una democracia participativa? Así como, ¿estamos dispuestos a votar simplemente porque el candidato que nos cae bien, sin haber revisado previamente su plan de gobierno? Las respuestas a estas preguntas son las que debieran estar sujetas a reflexión y a la toma de decisiones desde una perspectiva ciudadana.

Por lo mismo, y a semanas de elegir a un nuevo presidente en nuestro país, no pequemos de ignorantes frente a las propuestas de gobernabilidad y el cuidado por el bienestar de la sociedad chilena. Somos nosotros, los adultos, quienes estamos transmitiendo a las futuras generaciones ejemplos de participación ciudadana, independiente de la postura política que poseamos.

Carlos Guajardo C. es académico en las áreas de currículo y evaluación con enfoque inclusivo; directivo de la Facultad de Educación UCEN.

Alvaro Medina

Entradas recientes

No, no todas las opiniones merecen respeto

La próxima vez que alguien les pida respeto por una idea que agrede a la…

1 día hace

La política sin cultura: el costo de gobernar sin profundidad

La precariedad cultural de la élite gobernante empobrece el debate público y debilita la capacidad…

1 día hace

Manchester frente al mar: volver, imposible

Con una narrativa austera, actuaciones memorables y un dolor que se instala como paisaje, Manchester…

1 día hace

Parlamento y confianza

El cruce entre en el Parlamento por la Ley Miscelánea revela algo más profundo que…

1 día hace

Crisis de bienestar: humanidades y razón instrumental

En un mundo marcado por la ansiedad, la fragmentación digital y el predominio de la…

1 día hace

Petróleo al alza y riesgo de estanflación: crece la incertidumbre económica global

La economía se aproxima a un escenario de estanflación hacia finales de año, caracterizado por…

1 semana hace