
Sr. Director:
Valiendo distinguir las categorías de argumentos lógicos, empíricos, éticos, políticos, estéticos, etc., no son menos relevantes sus interrelaciones. Por ejemplo, a ratos se racionaliza como éticamente bueno aquello estéticamente bello y, como malo, lo feo. En su perorata por redes sociales, el candidato a diputado del Partido Republicano por el hermoso D15, «coalisionado» con el Frente Social Cristiano y respaldado por el candidato presidencial José Antonio Kast, Ignacio Vidal Rivers, recrimina «el pensamiento criminal» que le atribuye a cuatro personas mapuche de conocida connotación social por diversas causas. Habida reacción mediática al mérito de su acusación, además llama la atención que les reconozca como «única» característica común lo que él juzga como ser «tremendamente feos» y tener «caca en la cabeza» (sic).
Su cristiana solidaridad compele a reconocer en el prójimo al rostro de Cristo, hermanándonos. Cuando virtudes propias, algunas las proyectamos y otras, por humildad, las reservamos; cuando defectos,
también proyectamos, pero soberbia mediante, Dios nos zancadilla el orgullo dejando que nos desnudemos de alma y mente mediante la palabra; para juicio tanto social como eterno.
Dado que se postula a diputado y no a Míster Universo, su elección requiere más que una hermosa cara, aunque sea la del acompañante en su pancarta. No solo necesitamos cultivar bondad desde la belleza, sino
que deleitarnos con la belleza de aquello bueno, en cuanto se promuevan los valores que sustenten la sana convivencia democrática para una sociedad más humanitaria. Empecemos por reconocer la dignidad
en el prójimo. Será hermoso.
Atte.,
Luis León Cárdenas G.
Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile
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