Opinión

Las hijas del aire unidas por el agravio de Kast

Las tensiones de Kast con Matthei y el retiro del respaldo a Bachelet en la ONU podrían fortalecer a quienes buscaba debilitar: una derecha que cuestiona su conducción y una expresidenta que vuelve a proyectarse como articuladora del progresismo.

Por Miguel Mendoza Jorquera.- La política chilena vive una paradoja: la derecha conquistó La Moneda, pero parece incapaz de conquistar su propia unidad. La izquierda, golpeada y dividida, encuentra su principal posibilidad de articulación en una figura que muchos daban por retirada: Michelle Bachelet.

Tras la trágica muerte de Sebastián Piñera, la derecha perdió a un conductor pragmático, capaz de sentar en una misma mesa al empresariado, los poderes tradicionales y las distintas sensibilidades del sector. Kast logró llegar a La Moneda, pero ganar una elección no equivale a construir una coalición. Kast tiene el poder, pero aún debe demostrar que puede unir a toda la derecha.

En esa disputa se cruzan dos mujeres enfrentadas ideológicamente, cuyas vidas estuvieron unidas desde la infancia por la Fuerza Aérea: Michelle Bachelet y Evelyn Matthei. Sus padres, Alberto Bachelet y Fernando Matthei, fueron amigos cercanos, aunque la dictadura los puso en veredas opuestas. Hoy, las hijas del aire vuelven a coincidir, no por una alianza, sino por sus desencuentros con Kast.

Matthei conoció el lado más duro de la campaña: una ofensiva de desinformación en redes, con ataques a su imagen y cuestionamientos infundados sobre su salud, además de una estrategia mal asesorada que terminó dejándola en el quinto lugar. Las denuncias sobre redes de bots vinculadas a sectores republicanos abrieron una controversia sobre prácticas que degradan la competencia democrática, aunque no establecen por sí solas una responsabilidad personal de Kast. Hoy, desde su propia trinchera, Matthei cuestiona la conducción del Gobierno, su falta de cohesión y la concentración de las decisiones. La ironía es evidente: Kast prometió orden y autoridad, pero su liderazgo es cuestionado por el mismo sector que contribuyó a elegirlo.

Bachelet recibió un golpe de otra naturaleza. Confieso que nunca compartí su candidatura a la Secretaría General de la ONU. Pero una cosa es discrepar de una postulación y otra muy distinta es negarle el respaldo del propio país. Todo indica que iba a perder, y es probable que ella lo supiera. Aun así, el retiro del apoyo de Chile fue una afrenta de enorme potencia simbólica. El Gobierno argumentó que el escenario internacional hacía inviable la postulación. Con Brasil y México como soporte, Bachelet siguió en carrera sin el respaldo de su país, hasta retirarse tras los resultados adversos en el Consejo de Seguridad. Queda abierta una pregunta de fondo: ¿debe la política exterior responder a las diferencias ideológicas de un gobierno o preservar consensos por encima de las disputas partidarias?

La política es cruel, y Matthei lo sabe. Bachelet, además, tiene memoria. Y en política, la memoria de quien no olvida es un activo que conviene no subestimar. Aquí aparece lo que podríamos llamar la venganza política de Michelle Bachelet: no una revancha personal, sino el retorno al escenario nacional de una figura que encarna la tradición que el proyecto de Kast busca superar. La expresidenta ha abierto la puerta a una tercera candidatura. No es una decisión formal, pero modifica el debate sobre el futuro de la izquierda.

Se abren dos caminos. Bachelet podría ganar la elección presidencial de 2029 y volver a La Moneda para gobernar entre 2030 y 2034, o bien convertirse en la articuladora que reorganice al progresismo y prepare un eventual retorno de Gabriel Boric. No existe acuerdo alguno en esa dirección, pero el escenario merece examinarse.

Conviene notar algo más: Bachelet y Boric no son simplemente dos expresiones de una socialdemocracia convencional. Sus gobiernos incorporaron políticas socialdemócratas, pero ambos se vinculan a una tradición más profunda de la izquierda chilena, con raíces en Allende y la Unidad Popular. Bachelet viene del socialismo histórico, marcado por la dictadura y la defensa de los derechos humanos; Boric, de una generación que reivindica las luchas sociales y parte del legado allendista. No se trata de reproducir 1970, sino de reconocer una continuidad que podría ser un punto de encuentro.

Esa continuidad no garantiza coincidencias estratégicas, y la memoria histórica no es un programa de gobierno. El progresismo deberá superar sus contradicciones y recuperar la confianza ciudadana. Pero cuenta con dos figuras de alcance nacional: Bachelet, con una capacidad de interlocución que va desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista, y Boric, que representa a una generación que llegó cuestionando las estructuras y terminó enfrentando las dificultades de gobernar.

Así, Kast podría fortalecer involuntariamente a quienes pretendía debilitar: sus choques con Matthei tensionan su propio sector, y su decisión sobre la candidatura internacional devolvió protagonismo a una expresidenta que muchos consideraban fuera de carrera. Piñera entendía, con todas sus contradicciones, que gobernar exigía ampliar la mesa y no reducirla a los incondicionales. Kast enfrenta ahora ese desafío.

Porque en política, a veces, el verdadero poder de un liderazgo no consiste en volver a gobernar, sino en preparar a la generación que lo sucederá.

Miguel Mendoza Jorquera – MBA

Alvaro Medina

Compartir
Publicado por
Alvaro Medina
Etiquetas: BacheletKastmatthei

Entradas recientes

Pérdidas en las AFP: quién asume el riesgo y cuándo deben responder

El riesgo de perder ahorros en el sistema de AFP existe desde su origen. Distinguir…

2 horas hace

Francis Bacon: las trampas de la mente

Hace cuatro siglos, Francis Bacon advirtió sobre los prejuicios que distorsionan nuestro conocimiento. Sus «ídolos…

2 horas hace

¿Qué ponemos en lugar del celular?

La restricción de celulares en las aulas abre un desafío que va más allá de…

2 horas hace

Schopsui: cuando la cámara habla

Seis personajes, un restaurante chino y una historia que avanza inexorablemente hacia la violencia. En…

6 días hace

Inteligencia artificial para prevenir incendios forestales

Desde La Boca de Rapel, en la Región de O’Higgins, Eduardo Valenzuela Magaña impulsa SITER,…

6 días hace

Cada día cuenta en el Jardín Infantil

La asistencia regular al jardín infantil es mucho más que una rutina: constituye una oportunidad…

6 días hace