
Señor Director:
“El trabajo de la prensa es ese… vender cosas en base a puras mentiras”. Lo dijo el ministro de Salud, Jaime Mañalich en… ¡un medio de prensa!, ¡en una entrevista!
En la misma entrevista en la que admitió que su información inicial era “errónea” y la supuesta (sigue siendo solo supuesta) donación (tampoco sabemos si es realmente una donación) de China, no era en realidad de China, sino de los empresarios chilenos.
Una vez más, desde un estrado de poder, se denosta la difusión de información. Lo estúpido del caso es que se denosta su propia información. Desde que prometió la donación desde China de 1000 respiradores (esa era la promesa inicial), que luego pasaron a 500, que no han sido enviados, y que pidió a la FACH que fuera a buscar, la prensa repitió amablemente todas y cada una de sus declaraciones. La prensa chilena y la internacional. Ahí la prensa no vendía mentiras.
Pero si el embajador chino desmiente sus palabras y lo obliga a decir la “verdad” (que no es una donación de China sino de la CPC)… ¿entonces la prensa dice mentiras?
Ciertamente hay algo mal en todo esto. No es solo que no se haya terminado la entrevista en el mismo instante; no es solo que Iván Valenzuela no haya reaccionado más airado.
Hay algo mal en la arrogancia de quienes se sienten en el poder y se creen capaces de culpar a otros por sus errores con un desplante sin límite… de acusar a la prensa de mentir en su misma casa, en una entrevista. Y luego admitir, más bajito, que la información inicial era errónea, aunque insiste en que el cuestionamiento era mentira.
Si no confía en la prensa, ¿a qué va personalmente a un ser de televisión? ¿Por qué dar entrevistas a los que supuestamente mienten?
Jorge Gallardo
La economía se aproxima a un escenario de estanflación hacia finales de año, caracterizado por…
A doce años de la reforma tributaria de Bachelet-Arenas, Chile sigue atrapado entre dogmas de…
Mientras crece la densidad urbana en su entorno, especialistas advierten sobre el deterioro del Parque…
La escultura que Bansky instaló en Londres simboliza fanatismo, ambición, ignorancia, lenidad, banalidad y permisividad.…
El mercado del deseo es un imperio que no descansa. Al igual que Playboy en…
Por qué es probable que Xi Jinping se mantenga al margen, ocupándose de sus propios…