
ElPensador.io.- El fanatismo mata. Es, hasta ahora, la principal conclusión de un nuevo atentado terrorista masivo en menos de 40 días. Esta vez, fueron feligreses cristianos congregados en al menos tres iglesias en Sri Lanka, y turistas alojados en cuatro hoteles, quienes fueron víctimas de una serie de atentados explosivos, la mayoría de ellos de características suicidas.
Hasta ahora, la cuenta va en más de 200 fallecidos, y cerca de 500 heridos en ocho explosiones. Es el hecho terrorista más sangriento en ese país desde que terminó la guerra civil hace 10 años.
El gobierno afirmó que se trató de fanatismo religioso, y hasta ahora hay 13 sospechosos bajo arresto, pero no ha habido ningún grupo organizado que se adjudicara la responsabilidad por los atentados.
La serie de explosiones se produjo en tres iglesias y tres hoteles, y otras en las afueras de la capital, Colombo, incluyendo un templo cristiano protestante, y provocaron un caos de techos derrumbados, sangre y gritos. Entre las víctimas hay una treintena de extranjeros, muchos de ellos estadounidenses, pero también británicos, y chinos.
El primer ministro Ranil Wickremesinghe dijo que temía que la masacre pudiera desencadenar la inestabilidad en Sri Lanka, un país de unos 21 millones de personas, y prometió «otorgar todos los poderes necesarios a las fuerzas de defensa» para tomar medidas contra los responsables.
El gobierno impuso un toque de queda en todo el país y bloqueó el tráfico por redes sociales, diciendo que era necesario para reducir la propagación de información falsa y aliviar la tensión.
El arzobispo de Colombo, cardenal Malcolm Ranjith, pidió al gobierno de Sri Lanka que «castigara sin piedad a los responsables… porque solo los animales pueden comportarse así «.
El vocero de la policía, Ruwan Gunasekara, dijo que al menos 207 personas murieron y 450 resultaron heridas. Dijo que la policía encontró una casa segura y una camioneta usada por los atacantes.
Violencia religiosa
La magnitud del derramamiento de sangre recordó los peores días de la guerra civil de 26 años en Sri Lanka, en la que los Tigres Tamil, un grupo rebelde de la minoría étnica Tamil, buscaron la independencia del país de mayoría budista. Durante la guerra, los Tigres y otros rebeldes llevaron a cabo una multitud de bombardeos. Los tamiles son hindúes, musulmanes y cristianos, las minorías religiosas, pues el 70% de la población de Sri Lanka es budista.
Recientemente habría aumentado la tensión entre los monjes budistas de línea dura y los musulmanes.
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